Muestra de que la filosofía del lenguaje es árida sólo si su discurso lo es, “La comunidad que viene” (Pre-textos, Madrid, 2006) abreva de las más diversas fuentes (Santo Tomás, Spinoza, Kant, Kafka, cabalística, lógica hindú, etc., etc.) para situarnos en el ahora esquivo que vienen designando con diferentes nombres (posmoderno, postindustrial, posthistórico) la misma ausencia definitiva, lo irremediable de lo humano que constituye toda felicidad a partir del abandono de toda esperanza. Con otras palabras y el mismo sentido se advierte a los que están a punto de ingresar al infierno, como leyó Dante en la sala de espera de los condenados.
(Esta es una impresión sumaria de un texto que necesita de una acción no sumaria como consecuencia. Si algo me mueve es la euforia infantil de compartir el nuevo juguete; lo cual me vuelve sumamente irresponsable al no trabajar directamente en una re-elaboración de las ideas. Lo cual en una ética del caos, no trasciende. Lo cual…)

