Sin mayor fe en los milagros,
espero trenes
que habrían de llegar el año
de mi muerte.
Apresuro a la creación
chasqueando dedos, carraspeando
para que se irrite. Violento
en la espera, desespero
y despotrico contra la mirada
de llegar siempre tarde y cansada
al objeto; contra los espejos
que se retrasan inadmisiblemente;
contra mi edad; contra mi cabello que surge
desde los segundos (interminable
la palabra interminable) burocráticamente,
con el signo de la paciencia
para reírse o al carajo.
Leer novelas
por finales, Apocalipsis
primero que Génesis,
insurrección por resurrección,
nacimiento
si no pensaba morir en el día.


Mayo 3, 2008 a las 1:56 am
Poema cumplido, triste pero muy fuerte, tensado.
Un paso en transcendent.
Daniel
Julio 27, 2008 a las 10:18 pm
Es un retrato impaciente de la impaciencia, me gusta. En algún momento de cada día, también …violento en la espera desespero.